El ministerio de economía tomará medidas para reducir los desahucios y así solidarizarse con los más desfavorecidos.
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha anunciado un conjunto de medidas, cuyo objetivo es paliar de verdad la situación que viven tantas familias españolas en riesgo de desahucio, y así reducir el impacto que producen en los colectivos con riesgo de exclusión social.
Las medidas normativas que se elaboraran en colaboración con el Ministerio de Justicia, comenzarán con la definición del colectivo incluido en este umbral de exclusión social. En esta situación estarán las unidades familiares con todos sus miembros en paro y cuya vivienda objeto de ejecución sea primera y única residencia. En todo caso, se establecerán las cautelas necesarias para evitar situaciones de abuso o fraude.
Se promoverá también la mejora de los procedimientos
de ejecución de garantías hipotecarias, de modo que, si se llega a ese punto,
el precio de la vivienda sea lo más elevado posible. El ministro avanzó que se
impulsará un mercado nacional de ejecuciones hipotecarias ágil y transparente a
través del fomento de las ejecuciones extrajudiciales, la creación de una base
de datos informatizada de ejecuciones de ámbito nacional y la posibilidad de
que las subastas se realicen online.
Las reformas legales incorporan también la atenuación
de los intereses moratorios, donde hay un margen claro para la moderación,
medida también destinada a las personas situadas bajo el umbral de exclusión.
Estas medidas se completarían con un Código de Buenas
Prácticas voluntario a adoptar por el sector financiero. Este Código será de
adopción voluntaria por parte de las entidades financieras, cuya adhesión se
hará pública. Irá destinado igualmente a las personas con riesgo de exclusión
social. El Código contendrá recomendaciones como la posibilidad de que, en caso de
ejecución, el pago del capital de la hipoteca sea proporcional al número de
cuotas abonadas o que, alternativamente, se reduzca el capital pendiente en la
misma proporción. Con ello se pretende corregir la situación actual en la que,
al principio de la vida de la hipoteca, se pagan más intereses que capital.
Losgastos y costas, en ocasiones muy elevados, también deberán ser objeto de
moderación.
La segunda medida debe contemplar la asunción por la entidad de crédito de
una parte del riesgo en caso de insuficiencia de las garantías. Se trata de
establecer un mecanismo de co-participación que cubra por parte de la entidad
financiera de un determinado porcentaje, debido a la deficiencia de la tasación
o en la desvalorización que ha sufrido el inmueble.
Se recoge también la posibilidad de permitir la dación en pago como medio liberatorio de la deuda para los mismos casos de exclusión social. Habrá un periodo de carencia para el desalojo de la vivienda que podría situarse en dos años, prorrogable en determinadas circunstancias, en los que el deudor satisfaría una renta a la entidad.El incentivo para la adopción del Código de Buenas Prácticas por parte de las entidades financieras sería la posibilidad de incluir como gasto fiscalmente deducible las pérdidas en que hubiesen incurrido.
Se recoge también la posibilidad de permitir la dación en pago como medio liberatorio de la deuda para los mismos casos de exclusión social. Habrá un periodo de carencia para el desalojo de la vivienda que podría situarse en dos años, prorrogable en determinadas circunstancias, en los que el deudor satisfaría una renta a la entidad.El incentivo para la adopción del Código de Buenas Prácticas por parte de las entidades financieras sería la posibilidad de incluir como gasto fiscalmente deducible las pérdidas en que hubiesen incurrido.
Estas
medidas son otro ejemplo de la sensibilidad de este Gobierno con los más
desfavorecidos, e intentan exigir un compromiso de solidaridad a los que más
tienen.
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