viernes, 4 de mayo de 2012

En otros tiempos, un próspero negocio


Las estaciones de servicio albaceteñas ya han reducido gastos para paliar la caída de ingresos, pero aun así es difícil subsistir para algunas.

 


Villalgordo del Júcar es un pueblo de 1400 habitantes que en los próximos meses puede quedarse sin combustible debido al posible cierre de la única gasolinera que existe en la localidad. Como éste, muchos pueblos de la comarca se plantean el cierre debido a la reducción del consumo por culpa de la subida de precios.
En lo que va de año ya son cinco las estaciones de servicio que se han visto abocadas al cierre, mientras que en puestos de trabajo perdidos podemos estar hablando en su conjunto de unas 50 personas que se han ido al paro, con una media de destrucción de empleos de siete por estación.
Los vecinos de estos pueblos afectados muestran su indignación quejándose en sindicatos yayuntamientos. Mario Mondéjar Picazo, vecino de Villalgordo del Júcar explica que “si nos quitan la gasolinera, tendremos que recorrer más de 15 kilómetros para conseguirla”. Esto es realidad para muchos más pueblos de la zona.

La caída de casi el 19% en las ventas, del 55% en los ingresos por el lavado de automóviles y de cerca del 38% en los artículos vendidos en la tienda están provocando el cierre de muchos de estos negocios, sobre todo los ubicados en áreas rurales y en zonas industriales.
Las gasolineras son negocios percibidos por muchos como sinónimo de ganancia segura. Sin embargo, mes a mes el consumo de carburante va descendiendo, a la par que sube el precio de gasolina y gasóleo, y ello supone que el próspero negocio de otros tiempos lo sea menos, o que directamente el beneficio para algunos empresarios desaparezca. Así lo ha detectado la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio (APES) de Albacete, desde donde aseguran que tampoco tienen previsiones de que pueda reactivarse el consumo, porque será difícil que los precios no sigan subiendo a corto y medio plazo.

El vicepresidente de la APES, Ignacio García Sotos, confirmó que las ventas de carburante han bajado mucho tanto en zonas rurales como en zonas industriales, pues hay polígonos en la provincia en los que la actividad está prácticamente parada. Atribuyó esta disminución del consumo de carburante a “la crisis económica y a la importante subida de precios en este campo”.

CASOS CRÍTICOS
Desde el colectivo de empresarios de la APES recordaban cómo se reparte el gasto de un ticket de repostaje cualquiera, con una gran parte que va a los impuestos, otra gran parte que paga el precio del combustible, el transporte y el margen de beneficio de la compañía, y una minúscula parte que es la que se queda el propietario de la estación de servicio. Ignacio García Sotos, vicepresidente de la asociación de estaciones de servicio, explicaba que, en efecto, “la gasolinera se queda con el 3,12% del precio que se paga; los impuestos suponen casi la mitad de lo que se paga, un 48,49%, y lo demás (48,39%) es el precio del carburante, el transporte, el margen para la compañía”. Con estos porcentajes, el portavoz del colectivo  ponía el ejemplo del beneficio de un litro de gasolina que ahora se paga en Albacete a 1,44 euros: “Mas de 65 céntimos que paga el cliente se van a los impuestos (0,655 euros), lo mismo para el transporte y margen de la compañía (0,653), y 0,04  céntimos es lo que gana la estación de servicio”.
García Sotos indicó que la situación “es critica porque como muestran los datos han bajado las ventas, y tenemos el negocio muy complicado”. En la provincia existen en torno a un centenar de gasolineras y mientras algunas mantienen actividad suficiente, otras no tanto, señaló el presidente de la asociación. Las causas por las que algunas gasolineras están planteando su cierre son el  bajo consumo y la posible competencia directa de alguna cooperativa o asociación.

El vicepresidente del colectivo empresarial señaló que los negocios tienen  ya pocos campos donde reducir gastos para hacer frente a la disminución de ingresos.
Es difícil ver una estación de servicio con mucho personal empleado, y de hecho muchos puestos de trabajo se fueron suprimiendo a favor del autoservicio, una práctica cada vez más habitual a la que también se han acostumbrado los propios consumidores. La APES ha informado de que muchas estaciones ya implantaron  el autoservicio y muchas han ampliado instalaciones para tener una pequeña tienda con la que poder complementar los ingresos.
García Sotos recordaba que Albacete también tuvo un aumento de oferta de gasolineras cuando se liberalizo el sector, aunque sigue habiendo dos grandes compañías que tienen el mercado cogido casi al cien por cien. Cualquier estación de servicio que tiene que comprar a las petroleras tiene un margen muy parecido unas con otras. El portavoz señaló que aunque el consumo se reduzca en la provincia y en España, en otros países hay más demanda y eso hace que tampoco bajen los precios en los establecimientos españoles.

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