Las estaciones de servicio albaceteñas ya han reducido gastos para paliar la caída de ingresos, pero aun así es difícil subsistir para algunas.
Villalgordo del Júcar es un pueblo de 1400 habitantes que en
los próximos meses puede quedarse sin combustible debido al posible cierre de
la única gasolinera que existe en la localidad. Como éste, muchos pueblos de la
comarca se plantean el cierre debido a la reducción del consumo por culpa de la
subida de precios.
En lo que va de año ya son cinco las estaciones de servicio
que se han visto abocadas al cierre, mientras que en puestos de trabajo
perdidos podemos estar hablando en su conjunto de unas 50 personas que se han
ido al paro, con una media de destrucción de empleos de siete por estación.Los vecinos de estos pueblos afectados muestran su indignación quejándose en sindicatos yayuntamientos. Mario Mondéjar Picazo, vecino de Villalgordo del Júcar explica que “si nos quitan la gasolinera, tendremos que recorrer más de 15 kilómetros para conseguirla”. Esto es realidad para muchos más pueblos de la zona.
La caída de casi el 19% en las ventas, del 55% en los
ingresos por el lavado de automóviles y de cerca del 38% en los artículos
vendidos en la tienda están provocando el cierre de muchos de estos negocios,
sobre todo los ubicados en áreas rurales y en zonas industriales.
Las gasolineras son negocios percibidos por muchos como
sinónimo de ganancia segura. Sin embargo, mes a mes el consumo de carburante va
descendiendo, a la par que sube el precio de gasolina y gasóleo, y ello supone
que el próspero negocio de otros tiempos lo sea menos, o que directamente el
beneficio para algunos empresarios desaparezca. Así lo ha detectado la
Asociación Provincial de Estaciones de Servicio (APES) de Albacete, desde donde
aseguran que tampoco tienen previsiones de que pueda reactivarse el consumo,
porque será difícil que los precios no sigan subiendo a corto y medio plazo.
El vicepresidente de la APES, Ignacio García Sotos, confirmó
que las ventas de carburante han bajado mucho tanto en zonas rurales como en
zonas industriales, pues hay polígonos en la provincia en los que la actividad
está prácticamente parada. Atribuyó esta disminución del consumo de carburante
a “la crisis económica y a la importante subida de precios en este campo”.
CASOS CRÍTICOS
Desde el colectivo de empresarios de la APES recordaban cómo
se reparte el gasto de un ticket de repostaje cualquiera, con una gran parte
que va a los impuestos, otra gran parte que paga el precio del combustible, el
transporte y el margen de beneficio de la compañía, y una minúscula parte que
es la que se queda el propietario de la estación de servicio. Ignacio García
Sotos, vicepresidente de la asociación de estaciones de servicio, explicaba
que, en efecto, “la gasolinera se queda con el 3,12% del precio que se paga;
los impuestos suponen casi la mitad de lo que se paga, un 48,49%, y lo demás
(48,39%) es el precio del carburante, el transporte, el margen para la
compañía”. Con estos porcentajes, el portavoz del colectivo ponía el ejemplo del beneficio de un litro de
gasolina que ahora se paga en Albacete a 1,44 euros: “Mas de 65 céntimos que
paga el cliente se van a los impuestos (0,655 euros), lo mismo para el
transporte y margen de la compañía (0,653), y 0,04 céntimos es lo que gana la estación de
servicio”.García Sotos indicó que la situación “es critica porque como muestran los datos han bajado las ventas, y tenemos el negocio muy complicado”. En la provincia existen en torno a un centenar de gasolineras y mientras algunas mantienen actividad suficiente, otras no tanto, señaló el presidente de la asociación. Las causas por las que algunas gasolineras están planteando su cierre son el bajo consumo y la posible competencia directa de alguna cooperativa o asociación.
El vicepresidente del colectivo empresarial señaló que los
negocios tienen ya pocos campos donde
reducir gastos para hacer frente a la disminución de ingresos.
Es difícil ver una estación de servicio con mucho personal
empleado, y de hecho muchos puestos de trabajo se fueron suprimiendo a favor
del autoservicio, una práctica cada vez más habitual a la que también se han
acostumbrado los propios consumidores. La APES ha informado de que muchas
estaciones ya implantaron el
autoservicio y muchas han ampliado instalaciones para tener una pequeña tienda
con la que poder complementar los ingresos.García Sotos recordaba que Albacete también tuvo un aumento de oferta de gasolineras cuando se liberalizo el sector, aunque sigue habiendo dos grandes compañías que tienen el mercado cogido casi al cien por cien. Cualquier estación de servicio que tiene que comprar a las petroleras tiene un margen muy parecido unas con otras. El portavoz señaló que aunque el consumo se reduzca en la provincia y en España, en otros países hay más demanda y eso hace que tampoco bajen los precios en los establecimientos españoles.
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